Parece que el hecho de tratar de ser una buena amiga, me condiciona a las pretenciones del resto. Que siempre trate de escucharlos, de ayudarlos con lo que sea, no me hace una almohada en la que pueden llorar y a la que pueden apachurrar para apoyarse como se les cante el culo. Al parecer al resto le molesta que uno se enoje, que uno se moleste, que uno sea tan persona como ellos. Hasta ahora sigo siendo una persona, una mierda de persona, pero una persona al fin. También traté de respetar los tiempos y espacios de las demás personas, pero me siento boludeada, otra palabra no tengo.
De alguna forma, todos somos victimas y victimarios todo el tiempo. ¿Acaso el resto puede enojarse, encularse, desaparecer, hacer lo que se les cante el pito, pero yo, porque tengo que ser madura, estar siempre para los demás?
Estoy harta.
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